La historia de Gran Gran Abuela
Hoy se cumplen 3 meses desde que mis nietos y el avatar partieron de aquí.
Aún puedo oír la voz de Katara y Sokka jugando con la nieve cuando eran niños. No se imaginan cuanto los quiero, en verdad, he pasado tanto tiempo con ellos, que son casi como mis hijos.
Mientras recordaba las aventuras de mis nietos en su infancia, oí un ruido. Decidida, salí de la carpa, y miré hacia el océano. Era una ola enormemente gigantesca la que se veía al horizonte. Advertí a las demás personas de mi tribu y en menos de un minuto, toda la tribu agua del sur estaba contemplando ese increíble fenómeno de la naturaleza.
Cuando se acercó un poco más, pude notar que había personas arriba de las olas. Al principio me asuste porque pensé que los estaba arrastrando la ola, pero luego, pude notar que las personas estaban paradas. Eran maestros agua-control.
Al llegar a la orilla, la ola se fue achicando, haciéndose mas visibles a los hombres que la controlaban.
Era increíble, eran como 20 hombres con uniforme azul, muy parecidos a los nuestros.
Llegaron, los hombres bajaron, y uno de ellos, dijo:
-Tribu del agua del sur: Somos viajeros enviados por la tribu del agua del norte. Nuestro rey los invita a todos a establecerse en nuestra fortaleza, y vivir con nosotros
Por un momento me quede impresionada, después lo pensé y lo discutí con mis demás hermanos. Ahora que Sokka no estaba, no había quien protegiera a la tribu agua del sur.
Por eso, accedí.
Junto con mi gente, viajamos en canoas que los hombres habían traído, obviamente, conducidas por agua-control.
El viaje duro varios días, en los que fuimos parando para descansar un poco. Luego de mucho tiempo, logramos llegar a nuestro destino. Una vez allí, el rey nos espero con un gran banquete de bienvenida. Fue muy amable con nosotros. Nos ofreció habitaciones con la intención de que hiciéramos de esta tribu, nuestro hogar para siempre (o por lo menos, por un largo tiempo.
Al día siguiente, cuando me estaba despertando, puede oír que tocaban la puerta. Intrigada, fui hacia ella, y la abrí. Era Paku.
-Buenos días-dijo él
-Buenos días- le dije, mirándolo a los ojos
-No has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos, hace unos… 60 años.
Mire para otro lado, y se me escapó una lágrima.
-¿Sabes lo difícil que fue dejar la tribu donde nací, solo por este inconveniente?
-Se que te ha dolido mucho, Kamma. Pero pensé mucho, y se que hice mal. No te podía obligar a casarte conmigo, es por eso que te pido que me perdones
Cuando terminó de hablar, lo abrace. Todo se había aclarado. Por primera vez, me sentía en casa.