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La Emboscada,Parte II
La joven tomó un fuente con una gran variedad de frutas, la iba a colocar en la brillante superficie de la mesa que había, aún no se decidía por que comenzar cuando sintió una pequeña mano en su espalda que la hizo botar ligeramente conteniendo un grito.
-Buenos días señorita Katara- le dijo una cantarina voz detrás.
La aludida se dió la vuelta espantada, para encontrarse con la sonriente carita de una niña y cerca de ella su adormilado hermano Sooka.
-Buenos Días Selena -saludó ella respirando profundamente, casi la había matado del susto, incluso casi tira la fuente que tenían en sus manos.
-¿No la habré asustado verdad?- preguntó inocente la niña mientras Momo trepaba por su hombro.
-No...tranquila, estoy bien...-respondió nerviosa Katara antes de mirar la cara de destruído que tenía el pobre de Sooka -A ti también buenos días hermano... ya era hora de que despertaras, nos espera un día largo y no debemos abusar de la hospitalidad del señor Kamui y de Selena...-advirtió con tono peligroso Katara.
-Ña...-Gruñó el guerrero sentándose en una silla y apoyando su cabeza en la mesa.
-¡¡¡Sooka!-regañó su hermana tomando una naranja y amenazando con ella la cabeza del muchacho-No seas maleducado¡¡¡
-Ohh...tranquila señorita, es un honor tenerlos en mi casa- sonrió la pequeña retirando la naranja de la mano de la joven- La verdad, espero que no hayan estado tratando de irse sin despedirse...además, yo no les dejaría irse sin tomar un buen desayuno- dijo la pequeña niña mirando evaluadora las frutas y envases con cereales.
-Escuchaste? no nos iremos sin que YO desayune- rió triunfante el guerrero- Además Katara... no deberías salir así de tu habitación, creí que Appa se había entrado a la casa...no eres nada sigilosa -regañó el guerrero en tono burlón.
-¿¿¡Qué estas insinuando?
-Tranquilos...-dijo la niña con vergüenza ajena.
-Al menos me levanto temprano no como otros que duermen hasta MUY tarde y no hacen nada...¿me oíste? Tú no has hecho nada útil en estos días gran perezoso...
-Y que me dices de Aang? el sigue dormido...-se defendió el muchacho mirando a su hermana. Selena rió divertida ante tal escena...
-Aang está exhausto...es solo un niño, no está acostumbrado a este tipo de viajes, ni tú, ni yo...ni siquiera Momo se lleva bien esto de viajar tanto...-reflexionó Katara mirando al lémur cómodamente acurrucado en el hombro de la aprendiz del tierra-control.
-¿¡Momo? y que hay de mí? Tambien estoy cansado¡
-Sobrevivirás Sooka...-dijo Katara
-¡No te burles de mi!
-No me burlo...solo digo la verdad...-gritó ella- Ahora cállate debemos partir antes del mediodía, y tú me estas atrasando
-Pero aún no han desayunado muchachos- dijo Selena sacando envases, harina, y demás para prepara algunas tortillas, pancaques o lo primero que se le viniera a la mente.
-¡Exacto! Aún no HE desayunado!-dijo Sooka mirando ansioso a la muchachita y a su hermana que ayudaba a batir la harina con los huevos en un envase de porcelana.
-Eres un abusivo Sooka, talvez si nos dieras una manito terminaríamos más pronto y...-
La joven maestra agua no pudo continuar su regaño porque una fuerte explosión proveniente de los antiguos muelles de Meridian resonó en todo el lugar. Varias aves asustadas por tal ruido escaparon de sus nidos elevándose hacia el cielo junto con una espesa capa de polvo. Los cristales de las ventanas temblaron y los muchachos callaron estremecidos ante tal sonido.
-¿Qué fue eso?- murmuró Sooka después de algunos segundos, corriendo afuera de la casa, llegó y abrió la puerta dejándoles ver el aún clareante cielo manchado con una espesa nube de polvo y...¿humo?
-Tengo un mal presentimiento...-murmuró Katara al ver el firmamento - Vámonos, Selena... Sooka, vámonos- dijo angustiada jalándoles de la túnica a sus acompañantes hacia el interior de la casa. Pero ambos seguían estáticos en su lugar.
Silencio, y algunos chiquillos que curiosos salían de sus hogares y corrían hacia el lugar de la explosión, y varios hombres de familia ya habían abandonado sus camas para enterarse de lo que ocurría.
-Señorita Katara...-murmuró Selena comenzando a caminar- Iré a ver..
-¡No te lo permitiré Selena!-contestó ella tomándole el brazo a la pequeña.
-tengo que ir...
Pero antes de que alguna desición fuese tomada, una figura apareció entre los callejones de la ciudad. Venía gritando algo, pero por la lejanía era imposible oirle.
-MAESTROS FUEGO¡¡¡¡ MAESTROS FUEGO¡¡¡ ESTÁN DESEMBARCANDO EN EL MUELLE¡¡¡ LLAMEN A LOS SOLDADOS¡¡- gritaba el hombre corriendo por las calles, lleno de raspones y manchado con hollín. Bastaron esas palabras para que se desatara el caos en esa tranquila mañana.
-Katara debemos marcharnos…-susurró asustado Sooka buscando al tanteo la mano de su hermana- Vamos…vamos por Aang…
Katara asintió, pero no se movió.
Los demás habitantes entraron a sus casas, otros corrían de un lado a otro sin saber que hacer, las mujeres trataban de meter a sus niños a sus hogares, y muchos hombres iban hacia el lugar del desastre para ayudar a defender a sus familias. Más explosiones resonaron, pero esta vez estaban más cerca del centro de la ciudad…pronto los soldados llegarían a los suburbios.
Como era de esperarse, el padre de Selena, Kamui, salió ya vestido en su armadura de batalla, tenían un semblante serio, y sus 41 años se marcaron en su rostro preocupado como nunca antes.
-¡Padre…no debes ir!-sollozó la pequeña maestra tierra aferrándose a su padre.
El hombre quedó estático un momento antes de apartarla con cuidado y la miró a los ojos, los ojos desbordantes de lágrimas de la niña.
-Quédate en casa, no salgas….yo volveré, haré lo posible por volver…-le dijo el señor Takeda borrando con sus dedos el rastro de lágrimas- Pase lo que pase, quédate en casa.
Sin más el capitán salió de su hogar, tratando de ignorar la amarga pena en los ojos de su pequeña Selena.
-¡Mira lo que he causado!- gritó un muchacho detrás de Katara. El joven avatar se había escondido tras la puerta presenciando aquella escena, Aang estaba más pálido de lo habitual mientras miraba avergonzado a Selena. Ella solo botó levemente conteniendo un sollozo.
-Sé que no tiene oportunidad…nunca antes la nación del fuego había atacado…-reprochó Selena con la vista perdida en aquella parte donde el humo era más denso.
-¡No es tiempo de decir tonterías!- Sooka tomó del brazo a la pequeña y trató de meterla a la casa por la fuerza- ¡Estarás a salvo adentro!
Ella de un modo rebelde se soltó de Sooka y le gritó- ¿Y mi padre? ¡El no está a salvo! No debe ir, debo detenerlo…- y como último movimiento escapó de las manos del guerrero y salió por la puerta esquivando a Katara.
-¡¡Selena entra a la casa!-gritó Katara, cuando la niña presurosa echó a correr calle abajo.
-¡¡¡NOO!-contestó la maestra tierra, perdiéndose entre una multitud de personas que huían de los muelles.
-Sooka debo ir por ella-dijo ella tratando de visualizar la escurridiza figura de Selena.
-¡No voy a dejarte ir, ¿¿y si te atrapan los de la nación del fuego?
-Yo corro el riesgo -aseguró la joven
-¡Yo no!
Aang, seguía de pie allí, no sabía que hacer, huir era lo más razonable, pero el no podía irse y darle la espalda a aquella ciudad. Y menos sabiendo que era culpa suya la tristeza de Selena, todo esto era su culpa…y que perdiese a Katara en un descuido suyo…¡eso sería demasiado!
-¡Pero no podemos dejarla sola! Su padre le encargó quedarse, algo puede pasarle debo buscarla y…
-No, ¿no entiendes que corres peligro?-repuso su hermano
-Sooka, debes respetar la decisión de Katara -dijo el joven Avatar entrando a la habitación principal- Además debemos ayudarles, están buscándome a mi, tenemos que distraerlos...
-Nos vemos, pueden quedarse sentados si quieren, pero Selena es solo una niña inocente, no dejaré que esos de la nación del fuego le hagan daño
Y la maestra agua salió en busca de la rebelde niña, esquivando a varias personas en su camino hasta la costa, donde suponía que Selena iría.
- ¡Katara!...Espero que sepas lo que haces Aang, ¿Cómo se supone que vamos a distraer a esos maestros fuego sin morir en el intento?- preguntó el guerrero mirando al joven avatar que ya subía en su bisonte.
-Ya lo tengo pensado, déjame eso a mi...iremos en Appa...todo esto ha sido mi culpa…espero que Selena pueda perdonarme…, no debí quedarme dos días...esto a provocado la desgracia a su ciudad...-sollozó el atormentado muchacho, tratando de evitar las lágrimas que amenazaban en sus ojos.
-Aang...
-No, no digas nada por favor, será mejor irnos cuanto antes-cortó Aang- Talvez tú también deberías quedarte Sooka…esto será peligroso…
-Ni lo sueñes cabeza de aire, yo iré contigo…-sonrió el joven trepando al lomo de Appa -Pero ¿Katara y Selena?-dijo preocupado el guerrero
-Descuida Sooka, es mejor que ellas no vengan, es muy arriesgado, lo mejor será si se quedan en la ciudad, luego volveremos por Katara- aseguró Aang -¡YEP,YEP!
El bisonte comenzó a elevarse hacia donde el fuego era más denso.
Katara con gran agilidad había logrado alcanzar a Selena que no podía moverse bien entre tantas personas que iban en sentido contrario.
-Necesitamos...ir con...Aang...-explicó la joven con respiración entrecortada. La niña seguía sentida contra el avatar y planeaba llegar junto a su padre, costara lo que costara.
-No quiero verle, mi padre me necesita por su culpa…-rehusó
-No lograrás nada si mueres a manos de los maestros fuego, ven conmigo, pongámonos a salvo…te prometo….¡Selena mírame a los ojos!-ordenó Katara tomando la carita de la niña entre sus manos.
-Te prometo que todo saldrá bien…-susurró
Selena quedó mirando a la muchacha, guardó silencio mientras lágrimas rebeldes luchaban en sus castaños ojos.
-Ahora ven…-tomó la mano de ella y buscaron la forma de esquivar a los soldados que ya estaban recorriendo las callejas de Meridiam. Si alcanzaban a Appa, podrían tener una oportunidad de escapar de los maestros fuego. Selena les condujo por una calle tomando un desvío.
Pero varios soldados de la nación del fuego rodearon a las muchachas.
-¡Tú sigue!- ordenó Katara empujando a Selena- Nos vemos en tu casa...
-Eso no…mi padre me ha enseñado que nunca hay que dejar a un compañero en batalla-aseguró orgullosa la maestra tierra. -Señorita Katara...podemos hacerlo…
-Si...yo también lo creo-dijo segura de sus palabras la maestra agua invocando sus respectivos poderes en sus manos con la pequeña. Los maestros fuego se acercaron y katara lanzó una fuerte corriente de agua que derribó a uno, pero los otros se acercaron sin inmutarse por el agua.
Selena creo una fuente de tierra movediza que sepultó a uno de los soldados, pero como estaba concentrada, otro lanzó una bola de fuego que hubiera impactado en la niña si Katara no hubiese congelado sus pies.
-¡Vámonos!-gritó la joven dejando congelados a dos de los cinco soldados que las buscaban, Selena asintió y creo una barricada que lanzó contra los soldados, aplastándolos contra la pared más cercana.
Al verlos semi-inconcientes siguieron su camino por el bosque de Issues. Los maestros fuego tardarían en penetrar la espesa capa de árboles con sus armaduras.
-Registren toda la ciudad¡- decíael general Zhao uniformado en su armadura de la nación del fuego.- No me importa como lo hagan ¡No nos iremos hasta que hallen al Avatar!
-Sí señor Zhao...-dijo una fila de soldados comenzado a repartirse por las casas. Lanzando fuego a diestra y siniestra.
-Esta vez no te me vas a escapar niño...- murmuró Zhao a la cabeza de su propio escuadrón de soldados -¡Adelante!
Avanzaron por la ciudad revisando en cada rincón. Abusando de la indefensa ciudadela. Algunos maestros tierra llegaron hasta ellos y se formaron delante tratando de impedirles el avance y dar tiempo a su gente de escapar.
-Vaya, Vaya...-rió Zhao al ver al grupo de combatientes- creí que todos ustedes ya estarían muertos después de todo, la mayoría de su ejército lo está...no fueron buenos contrincantes para nuestra nación, lástima-dijo el admirante Zhao disfrutando de las expresiones de los soldados.
La chispa se encendió en los corazones heridos de los maestros tierra, que comenzaron el ataque que fue respondido por la nación del fuego. Las condiciones eran injustas, eran como 10 maestros fuegos contra 1 maestro tierra. No tendrían oportunidad.
Las muchachas llegaron hasta la frontera del bosque, de allá en adelante el bosque se hacía más espeso y por recomendaciones de Selena, ellas se adentraron entre los coposos árboles.
-Es un atajo hacia una de las costas, y considerando que los maestros fuego están en el centro de la ciudad nos da el tiempo perfecto para alcanzar llegar con mi padre...-explicó la niña tomando de la mano a Katara y guiándola por un casi invisible sendero.
-Selena...no creo que sea buena idea, el fuego puede propagarse y quedaremos atrapadas en él- añadió la maestra agua esquivando las ramas bajas que amenazaron contra su cabeza.
-descuide Señorita, Confíe en mi, estaremos bien- sonrió la pequeña
Así poco a poco terminaron siguiendo los instintos de Selena, llegarían a salvo, pero ¿y Aang y Sooka, ellos no podrían esperarlas eternamente ¿podrían llegar a tiempo?
-Creo que no deberíamos acercarnos tanto príncipe Zuko..-dijo el ex-general siguiendo a su sobrino junto con sus soldados - Si Zhao nos encuentra por aquí su furia será peor que la de anterior vez.
-Tío, si capturo al avatar no tendré que preocuparme por estupideces como Zhao-dijo insolentemente el príncipe a la cabeza de su grupo de expedición- Además confío en mis soldados, esta vez lo hallaremos...
Zuko levantó sus brazos para apartar unas ramas gruesas que le tapaban la vista y cuando las soltó fueron a impactar en la cabeza de uno de sus soldados tirándolo hacia el suelo, quien arrastró con él a un par de maestros fuego.
-Ehh...talvez logremos hallarlo con algo de suerte...-murmuró el joven viendo a sus acompañantes en el suelo.
-Esto no tiene caso...-dijo en voz muy baja Iroh negando con la cabeza- dudo mucho que el avatar venga al encuentro de nosotros...
Tal vez tenía razón, la ciudad estaba siendo zaqueada por la armada de Zhao, y si él y sus muchos barcos de batalla no lograban atrapar al joven avatar, ellos tenían menos probabilidades armados solo con un barco y unos cuantos soldados.
El capitán del barco del príncipe, tenía la orden de rodear por la costa de la ciudad hasta varios kilómetros más adelante. Allí había un extenso río, el río Némesis, que cortaba por la mitad la ciudad antes de desembocar en el mar cerca de un pueblo.
Zuko había previsto bajar a tierra con algunos hombres para ver si podían seguir la pista del Avatar en su huída de Zhao, pero hasta ahora no tenían nada, caminaban ahondándose más en el tupido bosque. Si no conseguían nada hasta el mediodía llegarían hasta la rivera, donde el barco, supuestamente, los estaría esperando. Sus pisadas resonaban en el suelo del bosque, y debido a la gruesa capa de follaje, no podían ver claramente el cielo.
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Bueno corto otra vez ahi!!!!!!!jejjeje lo publicaria todo pero es muy largo y no entra!!